Os presento un documental muy interesante. Está en catalán, pero subtitulado en castellano.

Trata un problema grave actual que es la falta de conciencia de las implicaciones que tiene alimentarse correctamente para nuestra salud y la del planeta, y también la economía.

Aviso por si leéis mi texto antes, hay spoilers!!

Comienza con el conflicto de una cocinera de geriátrico por ganarse la vida sin seguir sus principios. Seguramente, muchas personas están en su situación, tienen el mismo problema (cocineros, dietistas, educadores,…). Es interesante y anima ver que se pueden cambiar las cosas y hacerlas bajo buenos criterios, a pesar de la voluntad política (o más bien la poca voluntad política hacia este tema) en la mayor parte de los casos.

Muchas veces escucho hablar a dietistas, nutricionistas u otros sanitarios, sobre que el problema real es el ambiente obesogénico en el que vivimos; es decir, que no está tanto entre elegir alimentos de cultivo convencional o ecológico, sino entre elegir comida real, sin ningún matiz más, o los procesados que aparecen en elevadisimas cantidades en nuestros platos (y en los de los niños especialmente). Yo creo que si nos centramos en el consumo de alimentos de producción local y de temporada, los procesados ya no tienen cabida, por lo que solucionamos dos problemas en uno.

Debemos concienciar a la población de la NECESIDAD y el DERECHO que es comer alimentos de calidad. Hablar de la densidad nutricional de los alimentos (es decir, su contenido en vitaminas, minerales, aminoácidos,… sobre todo de aquellos que son esenciales), en lugar de las calorías que aportan, es un paso esencial. Esto debe justificar también el posible encarecimiento del producto de calidad, aunque considero que hay más mito que realidad en este punto, sobre todo si respetamos la temporalidad.

Me gusta ver comer a los niños en el documental. Es un buen ejemplo para esos padres que piensan que sus hijos no van a aceptar ciertos alimentos: los niños se adaptan y saben valorar lo bueno. Puede haber casos más difíciles, pero no imposibles.

Políticamente ya sabemos que son raras las ocasiones en las que se fomentan modelos de producción ecológica, o se promueven buenos hábitos dietéticos en medios públicos. Los colegios me parecen extremadamente importantes, y la situación requiere de acciones. No se habla demasiado de ello en el documental, pero tan importante y grave me parece también la ALIMENTACIÓN EN GERIÁTRICOS: supongo que también por desconocimiento, el tratamiento a nuestros ancianos suele ser fatal. Uno de mis abuelos vivió unos meses en una residencia de ancianos, de gama media-alta (esta catalogación la hago yo en base a lo que conozco, y a la cuota mensual que pagaba por estar allí), y la parte dietética dejaba mucho que desear: todo procedía de envasados (por seguridad alimentaria, decían….) y los platos se basaban en carbohidrato refinado y lácteos en exceso. Incluso en un periodo que tuvo de diarreas la dieta blanda consistió en arroz y pollo cocido, yogures, leche desnatada y galletas Digestive (que de digestivas tienen más bien poco). Ya sin meterme en la calidad de vida que esto supone para estas pobres gentes, si queremos verlo desde el punto de vista económico, mayores mejor alimentados tendría como resultado personas más válidas por si mismas, con menor necesidad de medicación. En fin, un despropósito.

Ya véis la cantidad de azucarillos que nos aportan 6 galletitas.

Hay nuevas generaciones de agricultores que apuestan por un cultivo o una ganadería coherente y sostenible. Es posible, y tenemos ejemplos. En el Bierzo hay productores que incluso te llevan a casa el pedido, ya he hablado de ello en otras ocasiones. Nuestros políticos deben protegerlos y potenciarlos. Un modelo como el que aparece en el vídeo, en el que el productor está en contacto directo con el centro educativo es posible y sostenible económicamente, y hay muy poco residuo de comida (se tira a la basura una gran parte de los alimentos que compramos).

https://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/llega-granja-huerta-ecologica-pie-puerta_1284368.html

          Pongo este ejemplo, pero tenemos muchos más. Pendiente queda una revisión de todos los productores          ecológicos de mi zona.

Ya sólo ver los criterios de elección de las empresas de cátering es suficiente para comprobar la poca consideración que tiene con la dieta. Se vende al mejor postor, el que haga el menú más baratos que se ajuste a la distribución de macronutrientes oficial.

Sin perder la esperanza, la gente debe saber que tiene capacidad de decisión, y para eso tiene que estar informada. Aunque la EDUCACIÓN es una herramienta que funciona a largo plazo, es sin duda la MÁS EFICAZ.

Como apunte final, lo único que criticaría en el vídeo es que aparece un filete de carne roja como un mal ejemplo de proteína animal. Creo que estamos demonizandola, la sociedad ya entiende que carne roja es igual a enfermedad, y no es así: un consumo con frecuencia moderada y de calidad, no tiene ningún perjuicio, sino más bien beneficios, sobre todo en un niño.

 ALIMENTARSE BIEN DEBERÍA SER UN DERECHO, aquí y en cualquier parte del mundo.