He estado en Londres durante el verano. Puedes comer relativamente bien, incluso alimentos bio. Y a precios asequibles.

A mi me gusta probar cosas nuevas, locales. Pero no veo la comida como un premio, por eso no me excuso con las vacaciones o cualquier otra festividad para meterme entre pecho y espalda cosas que considero negativas. Una buena conducta con la comida pasa por tener claro que comer bien no es opcional si quieres mantenerte saludable; y si en tu día a día no hay procesados ni alimentos súper palatables,  no tendrás ningún problema en disfrutar del sabor de una ensalada fresca, un pescado a la plancha o fruta de temporada.

Así que estos días no varié demasiado mi dieta. Sólo algo más de alcohol que de costumbre, algún lácteo (que sorprendentemente me sentó bien), y algo de azúcar en barritas energéticas.

Sí fueron muy diferentes mis horarios, la rutina: no suelo desayunar en el ritmo español, pero estos días tenía clases de inglés a las 8:00 de la mañana, y me tomaba un café con bebida vegetal. Decir que había cenado a las 18:00 del día anterior.

Os dejo algunas fotos de mis comidas: tenía poco más de media hora a las 13:00 para comer, y mi casa estaba a más de una hora caminando, así que comí en el centro financiero, como muchos londinenses que trabajan en la zona. Como digo, buenas opciones, incluso orgánico hecho en el día.

Como podéis comprobar, todo empaquetado en plástico y papel.

Os explico todo esto para acabar con una reflexión: GENERAMOS UNA CANTIDAD ESCANDALOSA DE BASURA A DIARIO. Al comer fuera, todo viene envasado. Hay mucho papel sustituyendo al plástico, pero aún está muy presente. Al final del día, las papeleras estaban a rebosar de envases de alimentos.

Las ciudades ricas son las que más residuos generan; las que tienen una buena gestión de reciclado, aprovechan esos residuos, como ocurre comparativamente con muchas ciudades europeas y Japón (con unas políticas de reciclado geniales). Pero en países que se pueden considerar en desarrollo, las cifras son alarmantes: México, China (donde los residuos aumentan su crecimiento el doble de rápido que su población),…

El impacto de todo esto está por ver, pero nos podemos hacer una idea: la contaminación redunda en nuestros suelos, atmósfera, aguas,… en las que cultivamos nuestros alimentos, respiramos… Es difícil de escapar a sus efectos, vivas dónde vivas, y no es una cuestión de «clases» sociales, afecta a ricos(?) y pobres (?).

 

TENEMOS ALTERNATIVAS

Partimos de la base de que somos demasiados seres humanos en el planeta y, si nada lo frena, seguimos creciendo.

Entre la comunidad científica siempre se debate sobre si estamos o no en un punto de no retorno, en el que aunque ahora mismo se frenaran todas las emisiones de gases nocivos, y de otras sustancias tóxicas, ya habríamos escogido el camino de la extinción y los cambios climáticos más drásticos (recordemos que con o sin contaminación, las variaciones del clima en el planeta son cosa normal, cíclica).

Es muy difícil hacer una previsión, pero yo opino que deberíamos hacer el máximo esfuerzo por poder tener nosotros mismos una vida digna, y si tienes hijxs, por intentar asegurársela a ellxs, y a otras especies del planeta, por supuesto.

Os recomiendo el libro de James Lovelock, «La venganza de la Tierra». Habla de su hipótesis Gaia, en la que se considera al planeta como un SUPERORGANISMO del que formamos parte, en el que todos sus componentes estamos interconectados y nos influímos unos a otros. Y para mi está claro que es así.

¿Qué puedes hacer?

Lo primero ser consciente de todo esto; después actuar en consecuencia.

Hazte fan de las 3 R

El orden no es deliberado. Lo primero que deberíamos hacer es REDUCIR el consumo de materiales, medir bien qué es prescindible y dejar de comprar aquello que no necesitas realmente (aquí se podría abrir un debate muy subjetivo sobre qué necesitamos y qué no…. Lo dejo para la conciencia de cada uno). En este caso, comprar comida a diario es un acto político: tu elección impacta en la producción de consumibles, de forma espectacular. Esos paquetes de yogures de plástico envueltos a su vez en papel, carnes y pescados envasados en film y bandejas de poliestireno,… Compra en envases ahorro, el vidrio es la elección número 1. Por supuesto llévate tus bolsas; yo he descubierto estas para usar en frutería, y las admiten sin problema en la mayoría de súper.

Reutiliza; elige envases que puedan tener muchos usos, el vidrio es de nuevo el mejor ejemplo; evita la vajilla de plástico: cada vez hay más platos, pajitas, tenedores,…. En mi caso, cada vez que comía fuera te daban unos nuevos cubiertos de plástico: yo usé los mismos todas las vacaciones, simplemente lavándolos y llevándolos conmigo en el bolso.

Recicla siempre que se pueda. Es la última opción porque son más eficientes, energéticamente hablando, cualquiera de las dos anteriores; para reciclar siempre se necesita una inversión de energía en separar, lavar, o fundir materiales por ejemplo.

Al margen de la alimentación, quería comentar la cantidad de residuos que se generan con los productos de higiene íntima femenina, es brutal: compresas o aplicadores de tampones tardan en biodegradarse unos 300 años; el resto (tampones u otras compresas exclusivamente de algodón) tardan menos, pero el blanqueado y otros tratamientos necesarios son considerablemente contaminantes. Usa copa menstrual, o compresas o salvaeslips de tela o reutilizables. Además, tampones y compresas son muy agresivas con tu piel y mucosas.

Y cuidado con la industria textil, que es la segunda más contaminante de todo el planeta!! Este dato me ha dejado  ojiplática.

RETO: debemos reducir residuos, tenemos alternativas, podemos hacerlo mejor. El crecimiento poblacional es escandaloso, lo mínimo que podemos haces es ser más conscientes y respetuosos con el medio.

 

1 comentario en “TRAS LAS VACACIONES”

  1. Hola Beatriz,
    Estoy buscando un especialista en psiconeuroinmunologia en leon ciudad y no encuentro nada. No se, si es posible, que me facilites algún contacto. Ahora mismo resido el el extranjero e iré a león en semana santa, por lo que agradezco algo más cerca y no tener que desplazarme. Muchas gracias, atentamente, Mónica

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